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Transforma tu hogar en una oficina improvisada

En la práctica, la mayoría de las personas no tiene un cuarto en su casa que pueda dedicar exclusivamente al estudio y ahora, debido al confinamiento, el teletrabajo ha pasado de ser un beneficio que se puede aprovechar una vez a la semana a convertirse en una realidad cotidiana. Entonces, ¿qué podemos hacer si necesitamos un espacio de trabajo habitual en nuestro hogar? Sigue estos cinco sencillos pasos para crear una oficina improvisada en cualquier habitación.

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Organizar un despacho que te pueda seguir el ritmo es más fácil de lo que parece, al fin y al cabo, no necesitas un gran espacio para lograr una gran productividad. Si es la primera vez que trabajas desde casa, estaremos encantados de mostrarte lo sencillo que puede ser hacer que tu hogar y tu trabajo convivan en armonía.

Por dónde empezar

Lo primero que tienes que hacer es decidir qué lugar de tu casa es el más apropiado para crear un estudio personalizado. Aprovecha un rincón inutilizado, como un recoveco al lado de la chimenea, el hueco debajo de la escalera o esa esquina perdida al final del sofá (esta opción es perfecta si tienes niños en casa, porque puedes echarles un ojo desde un buen ángulo del salón). Lo importante es que el espacio sea lo suficientemente grande como para que te quepa una mesa y una silla (cómoda). Cuando ya lo tengas, lo único que deberás hacer es personalizarlo a tu gusto.

Iluminación

Cuando te pasas todo el día delante de una pantalla, es esencial contar con una buena iluminación. La luz solar es genial para subirte el ánimo, lo que sin duda agradecerás en estos días de confinamiento, así que, si es posible, ponte cerca de una ventana para aprovechar al máximo la luz natural. Si no puede ser, entonces asegúrate de que en tu escritorio no falte una lámpara para favorecer la concentración. Además, la iluminación ambiental creará un ambiente agradable si decides trabajar de noche (¿quién se va a llevar el premio al mejor empleado del mes?). Las velas también son ideales para lograr una iluminación tenue cuando cae el sol.

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Si hay orden en tu escritorio, también lo habrá en tu mente

Lo último que necesitas en tu miniespacio de trabajo es desorden. Escoge la decoración de tu escritorio con cuidado y rodéate solo de lo que realmente necesitas. Mete los bolis y los lápices en lapiceros y no te pases con los libros. Puedes, por ejemplo, guardar las revistas que te sirvan de inspiración en un cesto de mimbre en el suelo, que también te puede ser práctico para recoger otras cosas al acabar la jornada laboral. Y ya lo tienes… ¡un escritorio bonito y ordenado!

Artículos de papelería

Pocas cosas son tan satisfactorias como tener un escritorio equipado con artículos de papelería cuidadosamente seleccionados. Te recomendamos elegir una gama de colores y ceñirte a ella para que tus libretas y cuadernos no desentonen; así será mucho más fácil mantener el orden y respetar tus horarios. Un planificador semanal también puede ser muy útil a la hora de organizarte las jornadas.

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Rodéate de naturaleza

Cuando trabajamos desde casa, pecamos de convertirnos en esclavos de nuestros correos electrónicos y de no reservar tiempo para tomar el aire y, ahora que nos encontramos todos confinados, la situación es aún peor. Por eso, te proponemos llenar tu hogar de naturaleza. Las plantas artificiales pueden dar vida a cualquier habitación en un abrir y cerrar de ojos. Nunca había sido tan sencillo crear un ambiente de serenidad en casa con crasas pequeñas, plantas en maceteros e incluso arreglos florales. Organízalas en grupos de tres y combina las diferentes especies de tal manera que quede una mezcla de alturas y colores que aporte profundidad y textura al conjunto.

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Jayne Bibby
Editora de moda
25/03/2020
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