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Te presentamos a Ann Sunil, nuestra jefa de proyectos de Comercio Justo en la India

No hay mucha gente que sepa hasta qué punto se implica activamente Primark en las fábricas de los proveedores que producen artículos para nosotros. Por eso, hemos pensado que ya era hora de dar a conocer algunos de los increíbles proyectos que realizan nuestros equipos en los principales países en los que nos abastecemos. Te presentamos a Ann Sunil, nuestra jefa de proyectos de Comercio ‘etico en la India, conocida también por ser el adalid del empoderamiento y la formación de los trabajadores fabriles que logran cambios tangibles en la vida de las personas que hacen nuestros productos.

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Es posible que ya leyeras en nuestra entrevista con Katharine Steward que realizamos una auditoría de las fábricas de todos nuestros proveedores antes de aceptar que fabriquen artículos para Primark y, a partir de ese momento, al menos una vez al año. Sin embargo, lo que quizás no sepas es que nuestra implicación con las factorías va mucho más allá. Tenemos jefes de proyectos sobre el terreno que desarrollan programas para formar, empoderar y apoyar a los empleados de cada planta, y eso es precisamente lo que hace Ann en la India.

Sin duda no es tarea fácil, pero ¿de qué se encarga exactamente Ann como jefa de proyectos de Comercio Justo? «Mi papel es el de empoderar a los y las empleadas que trabajan en las fábricas de nuestros proveedores, que se encuentran, principalmente, en el sur de la India. Y, cuando digo empoderar, me refiero a ayudar a los trabajadores de los estratos socioeconómicos más bajos a conocer sus derechos como empleados y sus responsabilidades en las fábricas, así como a proporcionarles el conocimiento necesario para reivindicar sus derechos y acceder a nuevas oportunidades».

La mano de obra en las fábricas indias es muy variada. Algunos trabajadores vienen de una situación económica precaria o son emigrantes, mientras que otras son mujeres que se incorporan al mercado laboral; todos estos factores pueden hacerles vulnerables dentro de la plantilla. «Cuando hablamos de empleados vulnerables, podemos estar refiriéndonos simplemente a que no tienen experiencia y que este es su primer trabajo, aunque también puede significar que vienen de otro estatus social», explica Ann.

Vista la singularidad del cargo que ostenta Ann, nos interesaba mucho saber cómo empezó a trabajar en Primark y en fábricas de ropa en general. «Pues la verdad es que es un tema bastante interesante —comenta con una sonrisa—. Trabajé en el sector de las ONG (organizaciones no gubernamentales) durante mucho tiempo y decidí que quería empezar a tener impacto en una empresa, porque las empresas desempeñan un papel crucial en el desarrollo social. Llevaba muchos años dedicándome a mis pasiones y proyectos, así que, cuando vi anunciada la vacante de Primark, sentí que tenía la experiencia necesaria y, a la vez, que en Primark no tendría que dejar de lado mis pasiones».

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Con casi 20 años de experiencia en el ámbito social, Ann se ha convertido en toda una experta en lo suyo. «He trabajado en el sector del desarrollo social durante 19 años, principalmente en organizaciones no gubernamentales. Mi labor siempre ha sido la de gestionar diferentes proyectos que tenían por objeto luchar contra la pobreza. En todo este tiempo, he trabajado con varios colectivos sociales que apoyan a mujeres, niños, comunidades tribales y personas con discapacidades. Mi trabajo siempre ha implicado ayudar a estas personas a crecer personalmente y empoderarse mediante la formación y el acceso a oportunidades de empleo».

La mayoría de los clientes y empleados de Primark no tienen la posibilidad de visitar las fábricas donde se produce la ropa, sobre todo las de la India. Por eso, teníamos muchas ganas de preguntarle a Ann cómo es trabajar en una fábrica. «Las personas que fabrican los productos son exactamente iguales que nosotros, tienen sus sueños y ambiciones, y desean cumplirlos. Muchas de ellas consideran que tienen una historia que contar, quieren sacar adelante a su familia o anhelan estudiar más. Y disfrutan de su trabajo, quieren ser independientes y el hecho de ganar dinero se lo permite».

Parece que, en algunas de las plantas de nuestros proveedores, hay un verdadero sentimiento de comunidad. Ann prosigue: «En algunas de las fábricas también celebran festividades; estamos hablando de mujeres jóvenes y enérgicas, y eso también nos hace sentir jóvenes a nosotros. Hay muy buen ambiente. En las plantas de producción suele sonar música de las películas de la región y disfrutan mucho con los programas que les preparamos. Los esperan con ganas».

Con todo el tiempo que Ann pasa en las fábricas, queríamos preguntarle si hay falsos mitos sobre los trabajadores que le gustaría desmentir. «Cuando ves a esas mujeres jóvenes, te das cuenta de que quieren estar allí; algunos padres incluso piensan que están más seguras en el entorno de la fábrica que en su propia casa. Y el hecho de ganar dinero es muy importante para ellas, porque así son independientes. Debemos deshacernos de esa idea preconcebida de que trabajar en una fábrica es una experiencia difícil; realmente no lo es y, cuando les ves las caras a las trabajadoras, queda claro.

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Háblanos de algunos de los proyectos en los que hayas trabajado que hayan generado cambios tangibles. «El primero que me viene a la cabeza es el que llamamos "Mi vida". Como parte del programa, ofrecemos formación acerca de salarios y contratos de empleo, cómo mejorar las habilidades de comunicación y qué derechos laborales tienen los trabajadores. Les enseñamos cuáles son sus obligaciones como empleados y también temas relacionados con la salud y la higiene».

«Para muchos de ellos, este es su primer trabajo, por eso no saben necesariamente cómo hablar de cosas como pedir días libres, por ejemplo, así que es importante explicarles cómo expresarlo de cierta manera, cómo mejorar la comunicación entre compañeros y jefes, y cómo recibir a los trabajadores y trabajadoras que se incorporan a la fábrica. También les explicamos cuáles son sus derechos y deberes, porque muchos no saben lo importante que es leer su carta de nombramiento y conocer las condiciones de su puesto de trabajo. Intentamos implicar a los jefes de la fábrica y a los empleados para que los jefes también sientan que forman parte del programa. Optamos por un enfoque de equipo».

«Hay otro proyecto vigente, llamado "Mi espacio", que se centra en la comunicación efectiva y el bienestar de los empleados. Para esta iniciativa, seleccionamos a algunos de los jefes que tienen un fuerte vínculo con los trabajadores y les enseñamos a comunicarse mejor entre ellos y cómo pueden apoyar a sus compañeros en la fábrica. Este proyecto cuenta con la colaboración del St John's Medical College, de modo que los médicos forman a la plantilla para que aprendan a escuchar y comunicarse de forma efectiva. Los empleados se han dado cuenta de que este proyecto trata simplemente de escuchar y disponer del tiempo necesario para poder abrirse. Ha sido una iniciativa muy útil y hemos observado que muchas personas han empezado a utilizar este servicio».

Lo que resulta especialmente interesante acerca del trabajo que llevan a cabo Ann y su equipo es que no solo se dirige a los operarios que fabrican productos para Primark, sino que sirve para que todo el mundo que trabaja en la fábrica pueda mejorar su bienestar y los métodos de trabajo. La pregunta del millón es: ¿qué pasa cuando Ann y su equipo se van? ¿Cómo se mantienen estos programas?

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«Siempre intentamos formar tanto a los y las operarias como a sus jefes y también hemos incorporado lo que llamamos "La formación de los formadores". Seleccionamos a los trabajadores en quienes vemos la capacidad de formar a otras personas de la fábrica, de este modo es más sostenible. Nuestra estrategia es fomentar proyectos sencillos, ampliables y sostenibles. Impulsamos iniciativas simples y fáciles de entender; luego, solventamos cualquier problema que surja, las estandarizamos y, finalmente, quedan listas para ampliarlas».

Para tener una idea de la escala real de estos proyectos, queríamos saber cuántas fábricas suele visitar Ann y con qué frecuencia lo hace. «Hemos llevado a cabo proyectos en aproximadamente 24 fábricas y vamos periódicamente de una a otra para constatar de primera mano cómo progresa el programa en cada emplazamiento. Podemos llegar a visitar esas 24 fábricas hasta 130 veces al año, ya que tenemos proyectos cada mes».

Al hablar con Ann queda muy clara su pasión por el cambio y las mejoras sustanciales de la situación; por eso, nos gustaría saber si ya ha podido observar el impacto que estos proyectos han tenido. «Los operarios ahora saben hablar con sus jefes; al principio eran muy tímidos, se quedaban fuera y solo hablaban con sus compañeros, y, ahora, después de estos proyectos, los trabajadores y sus jefes se sientan juntos en la misma mesa. Los obreros piden muy educadamente lo que necesitan y hacen preguntas del estilo "¿podría informarme sobre mi seguridad social", "¿cuál es mi salario?", "¿me puede dar más detalles al respecto?"… ¡Eso es lo que yo llamo empoderamiento!».

Puesto que algunos de los empleados no saben leer ni escribir o son semianalfabetos, Ann y su equipo les ayudan a entender los conceptos mediante juegos, para que todo el mundo, independientemente de su nivel educativo, pueda aprender y participar. Hay diferentes métodos de enseñanza, como debates en grupo, técnicas de simulación, teatro…

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¿Hay alguien que Ann recuerde especialmente por haber experimentado una transformación personal importante gracias a sus proyectos? «Hay una mujer que viene de una comunidad muy minoritaria. En India tu religión también puede convertirte en minoría y si, además de eso, provienes de una familia pobre, puedes sufrir una doble discriminación. Esta joven en particular, tras implicarse activamente en uno de los proyectos, quiso participar en el programa de formación. Nunca había impartido talleres y no estábamos seguros de cómo lo llevaría, pero queríamos darle la oportunidad.

—Ann continúa—: La semana pasada algunos directores de Primark vinieron a visitarnos y quisieron asistir a algunos de los programas. Estaba preocupada, porque nunca había visto a esta chica impartir una sesión de formación y no sabía cómo se sentiría ante la presencia de los directivos. Pero habló con mucha seguridad en sí misma. Casualmente, el taller que escogió iba sobre los derechos de los trabajadores y también abordaba algunos aspectos legales, así que era una de las sesiones más difíciles de dar. Pero tengo que decir que llevó la sesión de una forma muy segura, supo gestionar a los trabajadores y también observé un cambio en ella. Todo esto es gracias a los proyectos que hemos realizado con ella y otros trabajadores».

Por increíble que parezca, la primera vez que Ann ha visitado una tienda de Primark ha sido en este viaje a Londres. ¿Qué le habrá parecido? «Me encantaría que las mujeres que trabajan en las fábricas pudieran ver la emoción en las caras de las personas que vienen a comprar a Primark. Normalmente solo me relaciono con la gente que fabrica los productos ¡y tenía tantas ganas de enseñarles a los clientes fotos de mi móvil de las personas que han cosido estos artículos para ellos…!».

Nuestra última pregunta para Ann fue qué parte de su trabajo hace que siga siendo una profesional apasionada y, sin dudarlo ni un segundo, respondió: «¡Los cambios! Puedes ver la sonrisa en los rostros de los trabajadores: ¡les ilusiona tanto mostrarte lo que han hecho…! Cada vez que me enfrento a dificultades en mi trabajo y no estoy segura de qué camino seguir, recuerdo que mi labor es empoderar y capacitar a los trabajadores de nuestra cadena de producción. Y eso me anima».

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Jayne Bibby
Editora de moda
03/02/2020